-
El artista, que tuvo un fuerte vínculo con nuestra provincia, falleció en Córdoba a los 97 años.
-
Su obra integra la Colección Provincial, a la vez que el Museo Evita–Palacio Ferreyra exhibe la serie “Manos anónimas”.
-
A través del Museo Rodante de la Agencia Córdoba Cultura, sus creaciones continúan recorriendo localidades de la provincia.
Carlos Alonso murió a los 97 años. Con su partida, el arte argentino despide a uno de sus grandes maestros, y Córdoba, a un artista que construyó un vínculo profundo con su territorio, su gente y su cultura.
Córdoba conserva parte fundamental de su legado. La Colección Provincial de Arte cuenta con obras emblemáticas de Alonso, especialmente de las décadas del sesenta y setenta, período en el que su producción profundizó una mirada crítica sobre la condición humana, la violencia y la memoria colectiva, mientras que el Museo Evita–Palacio Ferreyra alberga piezas centrales de su producción.
Entre ellas se encuentra” Manos anónimas”, una de las series más contundentes de su trayectoria, en la que Alonso abordó el horror de la última dictadura militar argentina a través de dibujos y pinturas atravesados por la opresión, la pérdida y la deshumanización.

A este acervo se suman 16 obras donadas por el propio artista para el Museo Rodante de la Agencia Córdoba Cultura, iniciativa que permite que su producción salga de los espacios tradicionales de exhibición y llegue a distintas comunidades de la provincia.
La muestra itinerante exhibe pruebas de artista seleccionadas, muchas de ellas pertenecientes a la serie «El ganado y lo perdido». El recorrido se completa con trabajos de las series «Mal de amores», «Vida de pintor» y «Super carne», que abordan, desde distintos registros, la pasión amorosa, el autorretrato, la introspección y el lugar del artista frente a su propia práctica.
Desde su puesta en circulación, el Museo Rodante recorrió más de 106 localidades cordobesas, acercando estas obras a públicos diversos y convirtiendo el patrimonio en una experiencia de encuentro, reflexión y acceso a la cultura.
De este modo, mientras Córdoba despide a Carlos Alonso, su obra no solo permanece resguardada en las colecciones y museos de Córdoba: también continúa circulando por el territorio y generando nuevos encuentros con su público.

Un vínculo profundo con Córdoba
Carlos Alonso nació en Tunuyán, Mendoza, el 4 de febrero de 1929. Pintor, dibujante y grabador, inició su formación artística a temprana edad y desarrolló una extensa trayectoria nacional e internacional.
En 1981 se radicó en Unquillo, Córdoba, el lugar donde había vivido su maestro Lino Enea Spilimbergo. Desde entonces construyó un vínculo profundo con la provincia, que se convirtió en parte fundamental de su historia personal y artística.
Su producción estuvo marcada por una intensa mirada sobre su tiempo. A través de distintos lenguajes y registros, abordó la condición humana, la violencia, el poder, la memoria, el cuerpo y las tensiones sociales y políticas de cada época.
Ese vínculo forma parte hoy del patrimonio cultural cordobés.

El legado continúa
La vigencia de Alonso no reside solamente en la permanencia de sus obras en museos y colecciones. También está en la capacidad de esas imágenes para seguir interrogando el presente, provocar nuevas lecturas y mantener abierta la conversación sobre la memoria, la violencia, el poder y la condición humana.
Hoy, la obra de Carlos Alonso forma parte inseparable de la historia cultural de Córdoba. Sus pinturas, dibujos y grabados permanecen en el patrimonio provincial y continúan encontrándose con nuevos públicos a través de las políticas de circulación cultural de la Agencia Córdoba Cultura.
Su obra permanece y continúa recorriendo Córdoba.
Fuente: prensa.cba.gov.ar
