A pesar de la lluvia y la inestabilidad del tiempo, las cuadrillas que están a cargo de la obra del Complejo del Centenario siguieron su ritmo constante.
El sector que rodea al Centro Cultural quedó terminado ayer, con acceso al puente que conduce al SUM y las veredas laterales.


El último tramo, el que está precisamente frente al monolito de la Memoria, se colocó antes de un intenso chaparrón y las gotas de lluvia dibujaron curiosamente hermosas burbujas que fraguaron casi de inmediato.

