por Maricel Di Genno
Sidonia: “El hombrecito verde y su pájaro” de Laura Devetach
En el libro “El hombrecito verde y su pájaro” de Laura Devetach, el tercer apartado tiene el mismo título que el libro. Es ese que presentamos en el video. Esta historia, en soporte libro fue publicada en 1987 por Colihue; y republicado dos años después en la colección “Libros del malabarista” que es la que mostramos. La editorial Alfaguara realizó otra en 2012.
O sea que el libro es mas largo de lo que acá compartimos. Hay un hombrecito, Veamos… en la historia, hay un pájaro, hay una vecindad, hay una mujer, y una metáfora sobre los colores: los cambios y la aceptación en la que podrías involucrarte a gusto.
Para invitarte a leerlo, te dejo algunas preguntas. Después, vos hacete otras. Las respuestas, no son lo más importante.
¿Qué cosas de tu vida te uniforman cómo el verde?
¿Qué colores soportaste hasta que pudiste los hiciste parte?
¿Te dio miedo cuándo algo novedoso cambió tu parecer? ¿Qué fue eso que no te esperabas? ¿una música? ¿una idea? ¿una persona?
¿Y qué hiciste con eso? ¿Registrarlo? ¿Oírlo? ¿Ponerlo a volar?
La tía Sidonia es una de las protagonistas de los cuentos de Laura Devetach, autora a la que admiro. Por ella bauticé así este espacio. La puedo ver a Sidonia girando en los estantes de una biblioteca que nos identifica, interesada en invitarnos a leer.
Buscando el origen de la palabra “sidonia”, me encontré con diversos hallazgos. Así, por ejemplo, en un manga (historieta japonesa) Sidonia es el nombre de una ciudad utópica y futurista en donde se refugian los héroes. Ahí me gustó más aún el nombre para este vínculo virtual.
Sidón es también una ciudad del Líbano que existe desde la época de los fenicios. De hecho, a los fenicios les decían “sidonios” porque en su origen etimológico está implicada la palabra pesca, labor que sostenía la economía de su vasto imperio. Para comunicarse con otros pueblos y negociar, desarrollaron el primer alfabeto que se conoce, sobre el cual luego se basarían los actuales. Indagando un poco más, descubrí también que en Fenicia existía (y existe todavía hoy, casi 7.000 años después), la ciudad de Biblos, cuna de los primeros libros de los que se tienen registro. Los fenicios, nos dejaron también como legado las palabras biblia, biblioteca y libro, que siempre nos atraviesan como humanidad.
Toda esta introducción es para decirles que una vez más y con un formato de los que hoy nos permiten jugar, invito a leer, a conocer literatura, sobre todo a lo de niño o niña que llevamos adentro.
Hay una parte íntima, que siempre teme alejarse de la infancia. Pero una voz profunda siempre la anima a ocupar su rol, es una voz antigua a la que se me ocurre responderle: -Si, doña, dele no más.
Sidonia. Vueltas sobre bibliotecas.
