por Maricel Di Genno
La canción “El surco” presenta una poesía cargada de metáforas y nalogías que no han perdido vigencia. Pertenece a Chabuca Granda (1920/1983), cantautora y folclorista peruana. Ella compuso un gran número de valses criollos y ritmos afroperuanos en los que rompió métricas convencionales proponiendo un nuevo lenguaje a los antiguos valses de salón. Chabuca quebrantó incluso las estructuras de la poesía convencional, animándose a la evasión de las rimas y consonancias, haciéndola cada vez más mínima y potente.
Por esto le toco trascender, la relevancia histórica de una mujer en este ámbito no es moneda corriente. La leyenda de la princesa y la rana es un relato de transmisión oral, que deviene y trasgrede al clásico que registraran los hermanos Grimm y que tuvo infinitas versiones posteriores. Su final inesperado, es (según me contaron, porque no resultan fáciles de googlear las narraciones de tradición oral) contado en distintos países de América latina, como portador de un mensaje liberador que invita a aventurarse al mundo, sin esperar el rescate de nadie, ni consejo alguno. La música y ambos textos se entreveran poetizando las frustraciones, la esperanza. A quienes les gusta leer estos escritos que acompañan los relatos, quiero contarles que en general, a mi generación le encanta oírlo, pero el público infantil no está preparado para finales no resueltos con felicidad. Hagan la prueba, y cuéntenselo a niñe que tengan cerca. De paso… entrenamos otros oídos al hábito de la tradición oral literaria, sin edulcorante.
Maricel Di Genno (relato)
Guillermo Torres (Guitarra, voz)
Romika Olmedo (percusión y edición)
La tía Sidonia es una de las protagonistas de los cuentos de Laura Devetach, autora a la que admiro. Por ella bauticé así este espacio. La puedo ver a Sidonia girando en los estantes de una biblioteca que nos identifica, interesada en invitarnos a leer.
Buscando el origen de la palabra “sidonia”, me encontré con diversos hallazgos. Así, por ejemplo, en un manga (historieta japonesa) Sidonia es el nombre de una ciudad utópica y futurista en donde se refugian los héroes. Ahí me gustó más aún el nombre para este vínculo virtual.
Sidón es también una ciudad del Líbano que existe desde la época de los fenicios. De hecho, a los fenicios les decían “sidonios” porque en su origen etimológico está implicada la palabra pesca, labor que sostenía la economía de su vasto imperio. Para comunicarse con otros pueblos y negociar, desarrollaron el primer alfabeto que se conoce, sobre el cual luego se basarían los actuales. Indagando un poco más, descubrí también que en Fenicia existía (y existe todavía hoy, casi 7.000 años después), la ciudad de Biblos, cuna de los primeros libros de los que se tienen registro. Los fenicios, nos dejaron también como legado las palabras biblia, biblioteca y libro, que siempre nos atraviesan como humanidad.
Toda esta introducción es para decirles que una vez más y con un formato de los que hoy nos permiten jugar, invito a leer, a conocer literatura, sobre todo a lo de niño o niña que llevamos adentro.
Hay una parte íntima, que siempre teme alejarse de la infancia. Pero una voz profunda siempre la anima a ocupar su rol, es una voz antigua a la que se me ocurre responderle: -Si, doña, dele no más.
Sidonia. Vueltas sobre bibliotecas.
