Sidonia: “Los escondrijos”

televisión

por Maricel Di Genno

La tía Sidonia es una de las protagonistas de los cuentos de Laura Devetach, autora a la que admiro. Por ella bauticé así este espacio. La puedo ver a Sidonia girando en los estantes de una biblioteca que nos identifica, interesada en invitarnos a leer.
Buscando el origen de la palabra “sidonia”, me encontré con diversos hallazgos. Así, por ejemplo, en un manga (historieta japonesa) Sidonia es el nombre de una ciudad utópica y futurista en donde se refugian los héroes. Ahí me gustó más aún el nombre para este vínculo virtual.

Sidón es también una ciudad del Líbano que existe desde la época de los fenicios. De hecho, a los fenicios les decían “sidonios” porque en su origen etimológico está implicada la palabra pesca, labor que sostenía la economía de su vasto imperio. Para comunicarse con otros pueblos y negociar, desarrollaron el primer alfabeto que se conoce, sobre el cual luego se basarían los actuales. Indagando un poco más, descubrí también que en Fenicia existía (y existe todavía hoy, casi 7.000 años después), la ciudad de Biblos, cuna de los primeros libros de los que se tienen registro. Los fenicios, nos dejaron también como legado las palabras biblia, biblioteca y libro, que siempre nos atraviesan como humanidad.

Toda esta introducción es para decirles que una vez más y con un formato de los que hoy nos permiten jugar, invito a leer, a conocer literatura, sobre todo a lo de niño o niña que llevamos adentro.
Hay una parte íntima, que siempre teme alejarse de la infancia. Pero una voz profunda siempre la anima a ocupar su rol, es una voz antigua a la que se me ocurre responderle: -Si, doña, dele no más.

Sidonia. Vueltas sobre bibliotecas.

 

 

“Los escondrijos”, del libro “Oficio de palabrera” de Laura Devetach.

En 1991, Laura Devetach publicó “Oficio de palabrera”. Dicho libro está compuesto por diversos textos que la autora fue pensando y publicando desde la década del 70, en los cuales cuestiona las imposiciones de género de su contexto cultural.
Aquí compartimos el relato “Los escondrijos”, que cobra mayor valor si se piensa en la época en la que fue escrito, y que, de todos modos, nos interpela aún hoy.

 

Después de leerlo, sacarás tus conclusiones. Y recordarás…
¿Cuántos juegos dejaste de jugar porque no correspondían a tu género?
¿Qué experiencias creés que elegiste a pesar de lo construido, y cuáles quisieras cambiar?
Ahora si tenés ganas… hacé una lista de los juegos que te faltan jugar.