por Maricel Di Genno
Cuento: Uno y Otro de María Wernicke (texto e ilustraciones)
Uno y Otro. Todos. Nadie y Alguien. Como si entráramos en una nueva dimensión, este cuento convierte en personajes a simples pronombres que cambian su piel según dónde y con quién se encuentren. Son solo vocablos, pero son capaces de tomar la identidad de una voz, que en un contexto, un relato visual los hace tener entidad.
Y ni siquiera toda esta provocación creativa es lo que importa aquí. Lo más disfrutable, son las ideas que esos espacios y esos seres incógnitos pueden despertar en el lector. Es necesario sacar todo lo infantil que podamos de nuestra intimidad para recorrerlo, y delirar.
¿Cuál es ese secreto de otro que te contaron y te iluminó?
¿En el mundo de quién no te pudiste dormir?
¿Qué cosas existen solo en tu mundo?
La tía Sidonia es una de las protagonistas de los cuentos de Laura Devetach, autora a la que admiro. Por ella bauticé así este espacio. La puedo ver a Sidonia girando en los estantes de una biblioteca que nos identifica, interesada en invitarnos a leer.
Buscando el origen de la palabra “sidonia”, me encontré con diversos hallazgos. Así, por ejemplo, en un manga (historieta japonesa) Sidonia es el nombre de una ciudad utópica y futurista en donde se refugian los héroes. Ahí me gustó más aún el nombre para este vínculo virtual.
Sidón es también una ciudad del Líbano que existe desde la época de los fenicios. De hecho, a los fenicios les decían “sidonios” porque en su origen etimológico está implicada la palabra pesca, labor que sostenía la economía de su vasto imperio. Para comunicarse con otros pueblos y negociar, desarrollaron el primer alfabeto que se conoce, sobre el cual luego se basarían los actuales. Indagando un poco más, descubrí también que en Fenicia existía (y existe todavía hoy, casi 7.000 años después), la ciudad de Biblos, cuna de los primeros libros de los que se tienen registro. Los fenicios, nos dejaron también como legado las palabras biblia, biblioteca y libro, que siempre nos atraviesan como humanidad.
Toda esta introducción es para decirles que una vez más y con un formato de los que hoy nos permiten jugar, invito a leer, a conocer literatura, sobre todo a lo de niño o niña que llevamos adentro.
Hay una parte íntima, que siempre teme alejarse de la infancia. Pero una voz profunda siempre la anima a ocupar su rol, es una voz antigua a la que se me ocurre responderle: -Si, doña, dele no más.
Sidonia. Vueltas sobre bibliotecas.
